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Bienvenidos a Perú Islam, blog creado como un medio mas para la difusión del Islam; así como para información de muchas otras cosas relacionadas al mismo, como la actualidad de los musulmanes en el mundo entero, noticias actuales y mucho mas...

lunes, 27 de mayo de 2013

EL PINO (Arz)


Arz también llamado Sanawar.
 
El Mensajero de Allah mencionó el pino, cuando dijo:
 
"El ejemplo del creyente es el ejemplo de la planta verde que se mueve con el viento, dejando a veces en línea recta y, a veces doblada. El ejemplo de la hipocresía es el ejemplo del Arz, se mantendrá de pie por sus raíces en su totalidad, pero derrepente se volverá completamente seco! ".
 
La semilla de Arz es caliente y húmeda. Es un relajante y madura sustancia, y tiene un aguijón que se puede prevenir si la semilla de Arz se sumerge en el agua.

Además, las semillas de Arz son difíciles de digerir, pero son nutritivas, ayudan a aliviar la tos y seca la humedad o el vapor que se acumula en los pulmones.

También dinamiza la producción de esperma, pero estriñe, a menos que también se coman amargas las semillas de granada junto con ellas.


Del Libro: La Medicina del Profeta de Ibn Qayim
Tomado de: medicinaenelislam.blogspot.com

La orientacion de los Profetas en la vida sexual


La suya es la guía más eficaz, ya que preserva la salud, la completa satisfacción, y adquiere los objetivos que con esta actividad se pretende conseguir.

Con las relaciones sexuales se pretende alcanzar tres objetivos esenciales:

(1) La reproducción y la preservación de la humanidad hasta alcanzar el número de almas que Allah ha ordenado a venir a este mundo se haya cumplido y terminado.

(2) La expulsión del agua (semen), que puede ocasionar un perjuicio si permanece dentro del cuerpo.

(3) Satisfacer el deseo sexual y disfrutar del sexo y la generosidad que representa.

El objetivo esencial último es el único que se cumplirá en el paraíso, porque no habrá reproducción en el Paraíso ni la acumulación de espermatozoides que tendría que ser expulsada.

Los mejores médicos aseguran que el sexo es uno de los mejores métodos para preservar la buena salud.

Galinus dijo: "La esencia de los espermatozoides está formado por calor y aire, y son calientes y húmedos debido a que son producidos a partir de la sangre que alimenta a los órganos esenciales."

Si esto es tan significativo en el esperma, uno debe darse cuenta de que no debe ser usado o pasado, excepto para lograr la producción o para liberar el cuerpo de la misma cuando se es viejo.

Cuando el esperma está congestionado en el cuerpo, causará ciertas dolencias como la obsesión, la locura y la epilepsia. El descarte que, por otra parte, ayuda a curar muchas de estas dolencias. Esta es la razón por la esperma sale de el cuerpo de manera natural.

Algunos de nuestros Salaf (radiyallaahu anhum) dijeron:

"El hombre debe tener cuidado de tres cosas: Él no debe ignorar caminar, para que cuando lo necesite un día sea capaz de hacerlo. No debe abstenerse de comer, porque los intestinos se contraerían. No deben abstenerse de la actividad sexual, porque si el agua de los pozos no se extrae, se fugará ".

Muhammad bin Zakariyyah dijo:

"Quien ignora el sexo durante mucho tiempo, sus nervios se debilitaran, y su flujo se bloqueará y se encogerá el pene. He visto algunas personas que no tienen relaciones sexuales alegando observar algún tipo de abstinencia y sus organismos se volvieron más fríos, sus movimientos restringidos y la depresión inexplicable les llegó. Además, el apetito y los poderes digestivos también disminuyeron. "

La actividad sexual ayuda a bajar la mirada, el rechazo de la lujuria, permite la posibilidad de abstenerse de actividad sexual ilegal y también logra esos objetivos para la esposa.

Cuando uno usa su esperma de forma legal, le beneficiará a él y a su esposa en esta vida y la siguiente.

Por eso el Profeta (sallallahu alayhi wa sallam) solía cumplir con su deseo sexual legal, como él solía decir:

"Yo estaba hecho como las mujeres y como el perfume de vuestro mundo."

Además, él (sallallahu alayhi wa sallam) alentó a su nación casarse.

"Casaos, porque voy a competir en número con las demás naciones."

Por otra parte, Ibn 'Abbas (radiyallaahu anhu) dijo: "Lo mejores de esta nación son los que tienen el mayor número de mujeres (hasta cuatro)."

El Profeta (sallallahu alayhi wa sallam) también dijo:

"Me caso con la mujer, como carne, duermo, estoy de pie en Qiyaam, y rompo mi ayuno. El que hace caso omiso de mi Sunnah no es de mi pueblo."

Además de esto, él (sallallahu 'alaihi wa sallam) dijo:

"¡Oh hombres jóvenes! Quien pueda permitírselo deberían casarse, porque ayuda a bajar la mirada y protege los órganos sexuales. Los que no puedan permitírselo, deben ayunar, porque el ayuno los cura."

Fuente: "La Orientación de los Profetas en la vida sexual"

Tomado de La Medicina del Profeta (sallallahu alaihi wa sallam) por el Imam Ibn al-Qayyim al-Jawziyyah (rahimahullaah) - págs: 222 a 223.
 

 


Texto tomado de:  http://medicinaenelislam.blogspot.com

 

¿Por qué decimos: "Te pido Tu perdón", al salir del baño?


Se le preguntó al Sheij Saleh Al Uzaymin, rahimahullah  acerca de la declaración de algunos sabios con respecto a que el significado de decir: "Te pido Tu perdón", al salir del baño se debe al hecho de que había sido impedido de recordar a Allah en ese momento y por eso es apropiado buscar el perdón de Allah. ¿es correcto?

Él rahimahullah respondió: "Esto es discutible, pues la persona [en cuestión] sólo ha sido impedida de recordar a Allah debido a un mandato de Allah, y si es debido a un mandato de Allah, entonces no está expuesto a ninguna pena, de hecho [al hacerlo] él después tendrá una recompensa, es por eso que una mujer menstruante que no reza o ayuna: cuando se purifíca, ¿es parte de la Sunnah que ella busque el perdón de Allah por no haber rezado y ayunado durante su días menstruales? Por supuesto que no, nadie ha dicho nunca eso.

En base a esto, se hace evidente que el significado de decir: "Te pido Tu perdón" es cuando una persona se ha aliviado de algo dañino para el cuerpo o un pensamiento de la mente, y por lo tanto pide a Allah;que aligere el daño causado por el pecado como Él lo ha favorecido al disminuir el daño al cuerpo, y esto es el significado más apropiado.





miércoles, 22 de mayo de 2013

La disputa de la Noble Corte de ángeles


Los ángeles debaten entre ellos asuntos de la revelaciónde su Señor que no tienen claros. 

En Sunan At Tirmidhi y en el Musnad del Imam Ahmad se narra que Ibn Abbas comentó que el Mensajero de Allah (salla llahu alaihi wa sallam) dijo: "Anoche mi Señor, Alabado y Enaltecido sea, vino a mí en la forma más bella y, creo que dijo, en un sueño: 'Oh Muhammad, ¿sabes sobre lo que están discutiendo la Noble Corte de ángeles?'. Y yo le dije 'No'. Él puso Su mano entre mis hombros, hasta que pude sentír su frescura en mí pecho, y supe lo que pasaba en los cielos y lo que pasaba en la tierra. Entonces Él dijo: 'Oh Muhammad, ¿sabes sobre lo que están debatiendo la Noble Corte de ángeles?'. Y yo dije> 'Si, sobre las expiaciones y acciones que elevan el rango de una persona. Las expiaciones se alcanzan permaneciendo en la mezquita despu[es de la oración, después de haber caminado para unirse a las plegarias colectivas y después de las abluciones que se hacen correctamente en los momentos de dificultad. Las acciones que elevan el rango de una persona son: difundir los saludos de paz (Salam), alimentar a la gente, y rezar por la noche mientras los demás duermen'. Él dijo: 'has dicho la verdad, quienquiera que haga esto vivirá virtuosamente y morirá virtuosamente, y estará libre de sus pecados como el dóa en que su madre le dio a luz. ¡Oh Muhammad! cuando reces, dí: ¡Oh Allah ! te ruego poder hacer el bien, evitar las malas acciones, y amar a los pobres. Perdóname y apiadate de mí, y acepta mi arrepentimiento. Y si has de cernir sobre Tus siervos la sedición, tomame a Tu lado, es decir, sin que la sedición me alcance'.
 
(Sahih Sunan At Tirmidhi, 3/9, num 2580, 2581)





Texto tomado del libro: El Mundo de los Ángeles del Shaij Omar S. Al Ashqar

¿Cual es la Sunnah con respecto al Siwak?


Bismillah hir rahma nir rahim.
 
Assalaamu 'alaikum.
 
؟Qué significa Siwak y cual es el juicio sobre su uso?
¿Cuales son los momentos en los que suele usarse?
¿Cómo debe ser el Siwak y cómo debe usarse?
¿Existen algunos con sabor a limón,menta y otros, estos entran tambien en el mismo juicio del Siwak común?
 
Que Allah los bendiga.

Alabado sea Allah.

Siwak significa limpiarse la boca y los dientes con un miswak, que es el nombre dado al elemento empleado. El miswak es un palillo o rama utilizado con este fin.

El siwak es un método de higiene de la boca con el que se obtiene la complacencia de Allah, tal como está comprobado en el hadiz de ‘A’ishah (que Allah esté complacido con ella) quien dijo: “El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: ‘El siwak higieniza la boca y complace al Señor’”. (Reportado por al-Bujari en su libro Sahih, 2/274, y por Ahmad, 6/47, y al-Nissa’i, 1/50. Su isnad es sahih, ver al-Irwa’ 1/105).

El uso del siwak es recomendado constantemente, como en el hadiz de Abu Huraira (que Allah esté complacido con él), quien reportó que el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “Si no fuera porque no quise hacer las cosas difíciles para mi pueblo, les habría ordenado usar el siwak para cada oracioَn”. (Reportado por al-Bujari, 2/299 y Muslim, 1/151). Segْn otro reporte narrado por al-Bujari, dijo: “...cada vez que realicen el udu’”.

El Imam al-Nawawi reportoَ que los expertos más respetados estaban de acuerdo en que el uso del siwak es una sunna recomendada. Uno de los indicadores de su importancia es el hecho de que algunos de los salaf (primeras generaciones del Islam), como Ishaaq ibn Rahawayh, lo consideraban obligatorio.

Momentos recomendados para el uso del siwaak

El siwak se recomienda en todo momento del día o la noche, debido al sentido general del hadiz citado anteriormente de ‘A’ishah: “El siwak higieniza la boca y complace al Señor”. Los estudiosos también mencionaron situaciones en las que se recomienda aún más el uso del siwaak. Entre ellas:

Al realizar la ablucioَn y a la hora de cada oracioَn. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “Si no fuera por que no quise hacer difíciles las cosas para mi pueblo les habría ordenado usar el siwak para cada cada oracioَn”. Según otro reporte, dijo: “...al momento de realizar cada ablucioَn” – tal como se menciona anteriormente.

Al entrar a la casa y estar con la familia. A ‘A’ishah le preguntaron una vez qué hacía el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) cuando llegaba a la casa. Ella dijo: “Al entrar a su casa, lo primero que hacía era usar el siwak”. (Reportado por Muslim, 1/220).

Al levantarse de dormir. Hudhayfah ibn al-Yamaan (que Allah esté complacido con él) reportoَ que cuando el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) se levantaba durante la noche, se limpiaba la boca minuciosamente con el siwak. (Reportado por al-Bujari, 1/98 y Muslim, 1/220).

Cuando cambia el olor de la boca, ya sea por comer algún alimento con olor fuerte, o por no haber comido o bebido por un largo tiempo, etc. El siwak se usa para limpiar la boca, lo que significa que definitivamente debe usarse cuando la boca necesita limpieza.

Al ir a la mezquita. Usar el siwak es parte del arreglo que debemos usar para cada oracioَn, como dice Allah en el Corán (interpretación del significado): “،Oh, hijos de Adan! Cubríos [para rezar] y engalanaos cuando acudáis a las mezquitas.” [7:31]. También es importante porque los Angeles están presentes en la mezquita, y uno va a encontrarse allí con otros devotos.

Al leer el Corán y participar de las reuniones en las que se recuerda a Allah (dhikr), porque los Angeles están presentes en esas ocasiones.

Uso del siwak durante el ayuno

Los eruditos (que Allah tenga piedad de ellos) concuerdan en que no hay nada malo en usar el siwak durante el día cuando uno está ayunando, pero difieren con respecto a su uso después del mediodía, lo cual algunos de ellos consideran desaconsejable (makruh). La opinioَn correcta es que es sunnah para quien está ayunando, al igual que para cualquier otra persona, porque los reportes demuestran que es sunnah su uso. El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) no hacía ninguna excepción ni mencionaba ninguna hora en particular, y todo enunciado que sea general debe seguir siéndolo a menos que haya alguna evidencia que indique que se trata de algo especifico. El hadiz utilizado como evidencia para prohibir el uso del siwak después del mediodía se le atribuye a ‘Ali ibn Abi Taalib (que Allah esté complacido con él), según el cual el Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) dijo: “Cuando ayunen, usen el siwak en la mañana pero no lo usen durante la tarde”. (Reportado por al-Daaraqutni. Se trata de un hadiz da’if (débil). El sabio Ibn Hayar dijo, en su libro al-Taljis al-Jabir, 1/62: Es un hadiz da’if (débil). No hay prueba alguna de que eso se le pueda atribuir al Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él). Con respecto al uso como evidencia del hadiz que dice: “El olor que viene de la boca del ayunante es mejor a los ojos de Allah que el aroma del almizcle” (reportado por al-Bujari, 2/29 y Muslim, 2/806), podemos decir que el olor que la boca tiene en esa situacioَn no sera atenuado por el uso del siwak ya que es causado por el vacío que se genera en el estoَmago, y puede ocurrir temprano en la mañana si la persona no ha comido el suhur. Todos los eruditos concuerdan en que la persona que ayuna puede usar el siwak temprano en la mañana. Esto demuestra que el uso del siwak es recomendado durante el ayuno, y no hay diferencia entre hacerlo al comienzo del día o más tarde.

Qué debe usarse para siwak 

Los eruditos sostienen que lo mejor es usar ramas del Árbol de Arak, por su buen aroma, y porque tiene fibras similares a un cepillo que son muy efectivas para limpiar los restos de comida entre los dientes, y también debido al hadiz narrado por ‘Abdullaah ibn Mas’ud (que Allah esté complacido con él) que dice: “Yo solía juntar siwak del árbol de araak para el Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él)”. (Reportado por Ahmad, 3991; considerado hasan, ver al-Irwa’ 1/104).

Si no puede encontrar ramas de arak, se recomienda usar tallos de palmera, o ramas de olivo. Sin embargo, los hadices narrados con respecto a esto no son sahih.

La opiniَn correcta es que todo tipo de ramas que no causen ningun daño pueden usarse como siwak, si no hay ramas de arak, para limpiar la boca y eliminar la suciedad de los dientes. Esto incluye a los cepillos de dientes modernos.

Cosas que no pueden usarse para siwak.

Los eruditos sostienen que está prohibido usar ramas venenosas, cosas que no sean puras y todo lo que pueda lastimar o provocar o algún daño

Caracteristicas del siwak

Según la descripcioَn de los sabios juristas, el siwak es un palito de tamaño mediano y no más grueso que el dedo pequeño de la mano, y sin nudos. No debe estar tan humedo como para doblarse, ya que no servira para eliminar la suciedad, ni tampoco tan seco que pueda lastimar la boca o quebrarse durante su uso. No caben dudas de que esa es la descripcioَn ideal, de lo contrario los reportes no indican ningún tipo de siwak en particular. Se puede utilizar cualquier tipo de siwak que sirva para hacer esa tarea.

Coَmo limpiarse la boca con el siwak

Los eruditos difieren en si el siwak debe usarse con la mano izquierda o la derecha. Un grupo – la mayoría – sostiene que es mejor usar la derecha, debido al significado general del hadiz narrado por ‘A’ishah (que Allah esté complacido con ella), quien dijo: “El Mensajero de Allah (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) solía comenzar con la mano derecha cuando se calzaba los zapatos, cuando se bajaba del camello, cuando se limpiaba, y para todas las cosas buenas”. (Acordado). También sostienen que el siwak es un acto de adoracioَn para acercarse a Allah, por lo que no debe realizarse con la mano izquierda.

Otros eruditos afirman que es mejor usar la mano izquierda, porque entra bajo la categoría de eliminar suciedad. Es la opinioَn conocida del Imam Ahmad, y también la del Sheij al-Islam Ibn Taimiyah, que Allah tenga piedad de él. Algunos expertos sostienen que cuando una persona usa el siwak con la intencioَn de seguir la sunna, debe usar la mano derecha, y si solo lo hace para sacarse la suciedad, debe usar la izquierda. La conclusioَn es que es un tema que queda a criterio de cada uno, y todas las opiniones son validas. Los sabios juristas sugerían que al usar el siwak, la persona debe comenzar con la mano derecha, y usar un movimiento lateral, en lugar de arriba hacia abajo, ya que éste puede lastimar las encías. Entre las reglas para su uso, mencionan las siguientes:

No se debe usar el siwak en puْblico, ya que es de mala educacioَn.

El siwak debe lavarse después de su uso, para eliminar cualquier impureza que pudiera quedar en él. ‘A’ishah (que Allah esté complacido con ella) dijo: “El Profeta (que la paz y las bendiciones de Allah desciendan sobre él) solía usar el siwak, luego me lo daba para que yo lo lavara. Yo lo usaba primero, luego lo lavaba y se lo devolvía”. (Reportado por Abu Dawud, 1/45).

El siwak debe ser guardado en un lugar limpio.

Usar los dedos para limpiarse la boca

Los estudiosos difieren en si es aceptable o no usar los dedos para limpiarse la boca cuando no hay otra cosa a disposicioَn. La opinioَn correcta es que si se usan los dedos, no es sunnah, porque no hay fundamento alguno en el Islam para hacerlo, y este método no limpia como lo haría el siwak o algún instrumento similar. Los métodos modernos de limpieza, como los cepillos de dientes y similares son aceptables.

No hay nada malo con usar siwak con sabor a menta o limoَn, siempre y cuando no causen ningún daño. Pero la persona que está ayunando debe evitar esos siwak saborizados, y usar solamente el natural.

Y Allah sabe más y mejor.

Bibliografía consultada: Lisaan al-‘Arab (definicioَn de sawaka); al-Maymu’ li’l-Nawawi, 1/269; Nihaayat al-Muhtaay li’l-Ramli, 1/162; Haashiyat Ibn ‘Aabinin, 1/78; Nyl al-Awtaar li’l-Shawkaani, 1/24; al-Mughni li Ibn Qudaamah, 1/78; al-Futuhaat al-Rabaaniyah ‘ala adhkaar al-Nawawi li Ibn ‘Allaan, 3/256; al-Sharh al-Mumti’ li’l-Sheij Ibn ‘Uzaimin, 1/137) .
Sheikh Muhammed Salih Al-Munajjid.





Texto tomado de: www.islamqa.info

lunes, 20 de mayo de 2013

Ideas erróneas sobre Allah (parte 3 de 3): ¿El dios luna?!


La gente mal informada a veces se refiere a Allah como una interpretación moderna de un antiguo dios de la luna. Esta es una tergiversación del concepto de Allah que suele combinarse con extrañas afirmaciones sin fundamento sobre que el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Allah sean con él, revivió a esta deidad y la hizo el punto central de la religión del Islam. Esto es categóricamente falso. Allah es Dios, el Uno, el Único, el Más Misericordioso. Allah es el Dios de Abraham, de Moisés y de Jesús.

“Ésta es la auténtica verdad. No hay otra divinidad excepto Allah. Allah es el Poderoso, el Sabio”. (Corán 3:62)

Se sabe muy poco sobre la religión de los árabes antes del Profeta Abraham. No hay duda de que los árabes adoraban ídolos, cuerpos celestes, árboles y piedras, y que algunos de sus ídolos incluso tenían características animales. A pesar de que una serie de deidades menores por toda la Península Árabe pudieron estar asociadas con la luna, no hay evidencia de que los árabes alguna vez hayan adorado a la luna como uno de sus dioses.

Por otra parte, existe evidencia de que el sol, constituido como deidad femenina, fue adorado por toda Arabia. El Sol (Shams) fue honrado por muchas tribus árabes con santuarios e ídolos. El nombre Abdu Shams (siervo del sol) se encontraba en muchas partes de Arabia. En el norte, el nombre imru-sh-Shams (hombre del sol) era común, y el nombre Abd-al-Sharq (siervo del que se levanta) es evidencia de adoración al sol naciente.

Uno de los tíos del Profeta Muhammad fue llamado Abdu Shams, así mismo lo fue quien después fue apodado Abu Hurairah, un renombrado erudito islámico de la primera generación de musulmanes. Cuando Abu Hurairah se convirtió al Islam, el profeta Muhammad cambió su nombre a Abdu Rahman (siervo del Más Misericordioso).

Los musulmanes creen con toda seguridad que, desde el inicio de la creación, Allah ha enviado Profetas y Mensajeros para guiar y enseñar a la humanidad. Por lo tanto, la religión original de la humanidad fue la sumisión a Dios. Los primeros árabes adoraban a Allah, sin embargo, con el pasar del tiempo, su adoración se corrompió por ideas humanas y supersticiones. La razón de esto está envuelta en las brumas del tiempo, pero ellos debieron haber caído en la práctica de la idolatría en buena parte como lo hizo el pueblo del Profeta Noé.

Los descendientes del Profeta Noé fueron una comunidad que creían en la Unidad y Unicidad de Allah, pero la confusión y la desviación germinaron entre ellos. Los hombres rectos trataron de recordarle a la gente sus obligaciones con Allah, pero el tiempo pasó y Satanás vio la oportunidad de llevar a la gente por el mal camino. Cuando los hombres rectos murieron, Satanás le sugirió a la gente que construyeran estatuas de esos hombres para ayudarse a recordar sus obligaciones con Allah.

 “Los nombres (de los ídolos) pertenecían a algunos de los hombres piadosos del pueblo de Noé, y cuando murieron Satanás inspiró a su pueblo a preparar y colocar ídolos en los lugares donde ellos solían sentarse, y a llamar a esos ídolos por sus nombres. La gente así lo hizo, pero los ídolos no fueron adorados hasta que la gente (que los levantó) hubo muerto y el origen de los ídolos se hizo oscuro, de modo que la gente comenzó a venerarlos”.

Cuando el Profeta Abraham y su hijo Ismael reconstruyeron la Casa Sagrada de Allah (la Kaaba) muchos de los árabes siguieron este ejemplo y regresaron a la adoración del Dios Único, sin embargo, con el paso del tiempo, los árabes cayeron en su antiguo hábito de adorar ídolos y semidioses. No hay duda, y mucha evidencia lo sugiere, que en los años entre los Profetas Abraham y Muhammad la religión de la Península Árabe llegó a ser dominada por la adoración a los ídolos.

Cada tribu o familia tenía ídolos y estatuas, los árabes creían en videntes, utilizaban flechas adivinatorias para pronosticar el futuro y realizaban sacrificios de animales y rituales en nombre de sus ídolos. Se dice que los principales ídolos del pueblo de Noé fueron hallados enterrados en el área de lo que hoy día es Yeda, en Arabia Saudita, y distribuidos entre las tribus árabes. Cuando el Profeta Muhammad regresó triunfante a La Meca, la Kaaba contenía más de 360 ídolos diferentes.

Los ídolos más conocidos entre los que existieron en la Arabia preislámica son Manat, Al Lat, y Al Uzza. No hay evidencia que conecte a ninguno de estos ídolos con la luna o con un dios lunar. Los árabes adoraban estos ídolos y los invocaban para pedirles intercesión. Allah repudió esta falsa adoración de ídolos.

“¿Cómo es que adoráis a Lat, a ‘Uzza y a Manat? Preferís para vosotros los hijos varones y atribuís a Allah hijas mujeres [pues los idólatras creían que los Ángeles eran hijas de Allah]. Ciertamente ello es una pretensión injusta. [Estos tres ídolos] Son sólo nombres que vosotros y vuestros padres habéis inventado, y Allah no os dio autoridad alguna para ello. Ciertamente [estos idólatras] siguen sólo suposiciones impulsados por sus propias pasiones, a pesar de haberles llegado la guía de su Señor”. (Corán 53:19-23)

En medio del paganismo y el politeísmo abrumadores, los árabes preislámicos nunca llamaron a un dios lunar como deidad suprema, de hecho, no existe evidencia de que alguna vez hayan adorado a un dios lunar. Por generaciones, ellos no perdieron su creencia en el Único, el Supremo Gobernador del universo (aunque la mayor parte del tiempo tuvieron un concepto erróneo sobre Allah). Eran conscientes de Sus bendiciones y de Su castigo, y creían en el Día del Juicio. Los poetas de la época hacían referencia a Allah con regularidad.

Nabigha, un reconocido poeta del siglo V d.C. dijo: “Tomé un juramento y no dejé margen de duda de que nadie puede apoyar al hombre excepto Allah”; y Zuhair b. Abi Salma afirma su fe en el Día del Juicio diciendo: “Las obras son registradas en el rollo que será presentado en el Día del Juicio; la venganza también puede ser tomada en este mundo”. El Corán también testifica el hecho de que los árabes preislámicos conocían a Allah –Dios– el Único.

“Si les preguntas [¡oh, Muhammad! a los idólatras] quién creó los cielos y la Tierra, y sometió el Sol y la Luna, responderán: ¡Allah! ¿Cómo, entonces, es que se desvían? Allah concede abundante sustento a quien quiere de Sus siervos y se lo restringe [a quien Le place]. Ciertamente Allah tiene el conocimiento de todas las cosas. Si les preguntas [¡oh, Muhammad! a los idólatras] quién hace descender agua del cielo con la que vivifica la tierra seca, responderán: ¡Allah! Di: ¡Alabado sea Allah! La mayoría [de los hombres] no razonan”. (Corán 29:61-63)





Texto tomado de: www.islamreligion.com

Ideas erróneas sobre Allah (parte 2 de 3): Allah, el Uno y el Único


Allah es Dios. Él es a quien acudes en tu momento de necesidad. Él es aquel a quien agradeces cuando los milagros de la vida se evidencian. Allah es una palabra que contiene muchos significados. Es el nombre de Dios (el Dueño del universo) y es el fundamento de la religión del Islam. Él es Allah, el Único merecedor de toda adoración.

“Originador de los cielos y de la Tierra. ¿Cómo podría tener un hijo si no tiene compañera y Él es Quien ha creado todo? Él tiene conocimiento de todas las cosas. ¡Ése es Allah, vuestro Señor! No hay más divinidad que Él, Creador de todas las cosas. Adoradlo, pues. Él es el protector de todas las cosas. No puede ser visto [en esta vida], pero Él sí puede ver [a Sus siervos]; y Él es Sutil y está informado de cuánto hacéis”. (Corán 6:101-103)

En el idioma árabe, la palabra para Dios (Allah) proviene del verbo ta’al-laha (o ilaha), que significa “ser adorado”. Por lo tanto, Allah significa “el Uno, quien merece toda adoración”.

Allah es Dios, el Creador y Sustentador del mundo, pero surgen diferencias y confusiones debido a que la palabra dios en español puede ser plural (dioses) o cambiar de género (diosa), y puede ir con mayúscula o con minúscula, cambiando su significado. Este no es el caso en el árabe. La palabra Allah es única, no tiene plural, no tiene género, y en árabe no hay mayúsculas y minúsculas. El uso de las palabras Él o Suyo sólo son gramaticales y en ninguna forma indican que Allah tenga alguna forma de género que sea comprensible para nosotros. Allah es único. En idioma árabe, Su nombre es inmutable. Allah se describe a Sí mismo en el Corán:

“Di [¡oh, Muhammad!]: Él es Allah, la única divinidad. Allah es el Absoluto [de Quien todos necesitan, y Él no necesita de nadie]. No engendró ni fue engendrado. Y no hay nada ni nadie que se asemeje a Él”. (Corán 112:1-4)

Este breve capítulo del Corán es conocido como el capítulo de la pureza o de la sinceridad. En apenas unas pocas palabras, resume el sistema de creencia del Islam: que Allah o Dios es Uno. Él está solo en Su majestad, Él está solo en Su omnipotencia, Él no tiene socios o asociados. Él estaba en el principio y estará en el final. Dios es Uno. Algunos podrían preguntar: “Si Dios es Uno, ¿por qué el Corán utiliza la palabra Nosotros?”

En el idioma español, entendemos el uso del “nosotros” en la construcción gramatical conocida como plural mayestático (del latín pluralis maiestatis o plural de majestad). Muchos otros idiomas utilizan también esta construcción, incluyendo el árabe, el hebreo y el urdu. Escuchamos miembros de varias familias de la realeza o dignatarios utilizando la palabra “nosotros”, como en “nosotros decretamos”, o “no nos hizo gracia”. Esto no indica que haya más de una persona hablando, sino que denota la excelencia, el poder o la dignidad de quien habla. Cuando tenemos este concepto en mente, es obvio que nadie merece el uso del nosotros de realeza más que Allah – Dios.

“Éste es el Libro que te hemos revelado para que saques a los hombres de las tinieblas a la luz...”. (Corán 14:1)

“Por cierto que hemos honrado a los hijos de Adán, y les hemos facilitado los medios para transitar por la tierra y por el mar; les hemos proveído de cosas buenas y los hemos preferido por encima de muchas otras criaturas”. (Corán 17:70)

“Si quisiéramos, borraríamos todo lo que te hemos revelado [de los corazones de los hombres y de los Libros], y entonces no encontrarías quien se encargara de revelártelo nuevamente”. (Corán 17:86)

“¡Oh, hombres! Si tenéis dudas de que tenemos poder para resucitaros, sabed que Nosotros hemos creado [a Adán] de barro...”. (Corán 22:5)

El respetado erudito islámico del siglo XIII, Sheij Al Islam Ibn Taimia, dijo: “Cada vez que Allah utiliza el plural para referirse a Sí mismo, se basa en el respeto y el honor que Él se merece, en el gran número de Sus nombres y atributos, y en el gran número de Sus tropas y ángeles”.

El uso de las palabras “nosotros” (nahnu) o “verdaderamente nosotros” (inna) de ningún modo indican que hay más de un Dios. No tienen ninguna correlación con el concepto de una trinidad. Todo el fundamento de la religión islámica descansa sobre la creencia de que sólo hay Un Dios, y que Muhammad es Su último Mensajero.

“Vuestra divinidad es Única, no hay otra salvo Él, Clemente, Misericordioso”. (Corán 2:163)





Texto tomado de: www.islamreligion.com

Ideas erróneas sobre Allah (parte 1 de 3): ¿Allah es Dios?


Sí, Allah es Dios. Él es Allah, el Uno y el Único. Él es el mismo Dios adorado por los judíos y los cristianos, y es reconocido como tal. Por todo el mundo y a lo largo de la historia, la gente de todas las creencias y credos se han vuelto hacia Dios, o una deidad suprema, el Creador del universo. Él es Allah. Allah es Dios. Dios el Creador. Dios el Sustentador.

La palabra Dios se escribe y se pronuncia diferente en muchos idiomas: en francés Dieu, en español Dios, y en chino Shangdi. En árabe, Al-lah significa el Único Dios Verdadero, merecedor de toda sumisión y devoción. Los árabes judíos y cristianos se refieren a Dios como Allah, y Él es el mismo Único Dios Verdadero del pasaje bíblico:

 “Escucha, oh, Israel, el Señor tu Dios es Uno”. (Deuteronomio 6:4 y Marcos 12:29)

En todas las tres religiones monoteístas (judaísmo, cristianismo e Islam) Dios y Allah es el mismo. Sin embargo, cuando respondemos: Allah es Dios, también es importante entender quién no es Allah.

Él no es un hombre ni es un espíritu etéreo; por lo tanto, cuando los musulmanes hablan de Allah no existe el concepto de trinidad. Él no fue engendrado ni engendró, por lo tanto, no tiene hijos ni hijas. Tampoco tiene socios o asociados, por lo tanto, no hay dioses ni semidioses, ni deidades menores inherentes al concepto de Allah. Él no es parte de Su creación y Allah no está en todos y en todo. En consecuencia, no es posible llegar a ser como Allah ni tener divinidad.

“Di [¡oh, Muhammad!]: Él es Allah, la única divinidad. Allah es el Absoluto [de Quien todos necesitan, y Él no necesita de nadie]. No engendró ni fue engendrado. Y no hay nada ni nadie que se asemeje a Él”. (Corán 112:1-4)

El Corán, el Libro guía de Dios para toda la humanidad, fue revelado en árabe; por ello, los que no hablan árabe pueden confundirse con la terminología y los nombres. Cuando un musulmán dice la palabra Allah, está hablando sobre Dios. Dios el Supremo, Dios el Magnífico, Dios el Omnipotente. El Creador de todo cuanto existe.

 “Creó los cielos y la Tierra con un fin justo y verdadero. Él está por encima de cuanto Le asocian”. (Corán 16:3)

Los musulmanes creen que el Islam es el mensaje final de Dios para la humanidad, y creen que Dios le dio la Tora al Profeta Moisés y el Evangelio al Profeta Jesús. Los musulmanes creen que el judaísmo y el cristianismo, en sus formas originales y puras, fueron religiones divinas. De hecho, uno de los pilares de fe en el Islam es creer en todos los Libros revelados de Dios. Entre los Profetas del Islam están todos los Profetas presentes en las tradiciones judía y cristiana, todos ellos fueron Profetas enviados a sus pueblos con el mismo mensaje: reconocer y adorar al Único Dios.

“Fuisteis testigos de cuando le llegó a Jacob la muerte y dijo a sus hijos: ¿Qué adoraréis después de mí? Dijeron: Adoraremos lo que tú y tus padres: Abraham, Ismael e Isaac adoraban, la Única divinidad, y a Él nos someteremos”. (Corán 2:133)

Los musulmanes aman y respetan a todos los Profetas y Mensajeros de Dios. Sin embargo, creen que el Corán contiene el único concepto de Dios que no ha sido contaminado por ideas humanas y prácticas idólatras.

Él, Allah/Dios, ha dejado muy claro en el Corán que Él envió Mensajeros a todas las naciones. No conocemos todos sus nombres o las fechas, tampoco sabemos todas las historias y las calamidades que sufrieron, pero sabemos que Dios no creó a una sola persona a la que hubiera abandonado. El mensaje de misericordia, amor, justicia y verdad de Dios, fue hecho disponible para toda la humanidad.

“Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que los exhortase a] adorar a Allah y a evitar al Seductor”. (Corán 16:36)

“A cada comunidad le enviamos un Mensajero”. (Corán 10:47)

Durante miles de años la humanidad ha vivido y muerto en todo lo largo y ancho de esta tierra. Cada vez que una mujer mira al cielo en busca de un Creador, se está volviendo hacia Allah. Cada vez que un hombre cubre su rostro con sus manos y ruega por misericordia o alivio, le está pidiendo a Allah. Cada vez que un niño se agacha lleno de miedo en un rincón, su corazón está buscando a Allah. Allah es Dios. Cuando una persona está agradecida por el esplendoroso nuevo día o por la lluvia refrescante, o por el viento que susurra entre los árboles, está agradeciéndole a Allah, está siendo agradecido con Dios.

La humanidad ha tomado la pureza de Dios y la ha mezclado con imaginarios y supersticiones extrañas. Dios no es tres, Él es Uno. Dios no tiene socios ni compañeros, Él está solo en Su majestad y en Su dominio. No es posible llegar a ser como Dios puesto que nada se compara con Él. Dios no es parte de Su creación, Él está más allá de ella. Él es el primero y el último. Dios es Allah, el Más Misericordioso.

“…No hay nada ni nadie semejante a Allah…”. (Corán 42:11)

“No hay nada ni nadie que se asemeje a Él”. (Corán 112:4)

“Él es el Primero y el Último, el Manifiesto y el Oculto. Y conoce bien todas las cosas”. (Corán 57:3)

¡Sí! Dios es Allah.


Texto tomado de: www.islamreligion.com

La naturaleza cohesiva de la familia (parte 4 de 4): Los hijos y los familiares


Los hijos

Queda claro, gracias a muchos versos en el Corán, que tener hijos se considera una bendición de Dios. Por lo tanto, Dios dice al nombrar algunas de sus bendiciones sobre la humanidad:

“Dios ha creado esposas de vuestra misma especie, de las cuales crea hijos y nietos. Os ha proveído de todo lo bueno y beneficioso…”. (Corán 16:72)

Así, uno descubre al profeta Zacarías orando a Dios para que le conceda hijos (Corán 3:38). Además, tener hijos es algo que se sabe muy querido para los padres. Dios dice:

“Los bienes y los hijos son parte de los encantos de la vida mundanal...”. (Corán 18:46)

Al mismo tiempo, sin embargo, cada padre debe darse cuenta de que tener hijos es una gran responsabilidad y prueba de Dios. Dios dice:

“Por cierto que vuestros bienes y vuestros hijos son una prueba [para evidenciar quién obedece al Creador y quién no], y Dios tiene reservada una recompensa grandiosa [para los piadosos]”. (Corán 64:15)

Dios también dice:

“¡Oh, creyentes! Protegeos a vosotros mismos y a vuestras familias del Fuego…”. (Corán 66:6)

El significado de este versículo fue reiterado por el Profeta Muhammad, que la paz y las bendiciones de Dios desciendan sobre él, cuando dijo:

“Todos ustedes son pastores y a todos se les preguntará sobre sus responsabilidades…El hombre es responsable de su hogar y se le preguntará sobre sus responsabilidades. A la esposa se le preguntará sobre la casa de su esposo y sus responsabilidades”.

Por lo tanto, el Islam inculca el agradecimiento al ser humano por estar bendecido con un hijo, pero al mismo tiempo hace que se dé cuenta de que este hijo es una gran responsabilidad. Los padres deben cuidarlo y criarlo de la mejor manera, tratando de protegerlo del Fuego del Infierno.

Los sabios musulmanes consideran que los derechos de los hijos aparecen mucho antes de ser concebidos, por medio de la elección de un/a esposo/a honrado/a y piadoso/a. Éste es el primer paso para brindar un hogar y ambiente buenos para los hijos. Cerca del nacimiento de los hijos, existen otras obligaciones importantes, como el dar un buen nombre al hijo y ofrecer un sacrificio en su nombre. Además, los derechos más importantes del hijo incluyen lo siguiente:

1. Ser mantenido y sustentado de manera saludable,

2. ser educado en los principios de la religión;

3. ser tratado con piedad y compasión.

4. ser tratado igual que sus hermanos; y

5. tener un buen ejemplo de los padres.
Otros familiares

La familia incluye hermanos y otros familiares. El Islam no ha ignorado a ninguno de los familiares del individuo. En numerosos lugares en el Corán Dios enfatiza la importancia de tratar a los familiares de manera amable. Dios dice, por ejemplo:

“Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Haced el bien a vuestros padres, a los parientes…”. (Corán 4:36)

Dios además habla sobre los gastos hacia la familia:

“Te preguntan [¡Oh Muhammad!] acerca de la caridad. Diles: Lo que deis, que sea para vuestros padres, parientes, huérfanos, pobres y viajeros insolventes. En verdad lo que hagáis de bien Dios lo sabe…”. (Corán 2:215)

Y Dios dice:

“La piedad no consiste en orientarse hacia el oriente o el occidente, sino que consiste en creer en Dios, el Día del Juicio, los ángeles, el Libro, los Profetas, hacer caridad, a pesar del apego que se tiene por los bienes, a los parientes, huérfanos, pobres, viajeros insolventes, mendigos y prisioneros…”. (Corán 2:177)

Se le pidió al Profeta Muhammad:

“Infórmame sobre una acción que me acercará al Paraíso y me alejará del fuego del Infierno”. Él respondió: “Adorar a Dios, y no asociar a ningún compañero con Él, establecer la oración, entregar el Zakat y mantener los lazos de familia”.

Mantener los lazos de familia se refiere a ser buenos con ellos de palabra, acción y proporcionarles ayuda material. Esto incluye las palabras amables, las visitas, la caridad y la generosidad. También abarca el alejar los males que puedan perjudicarlos y hacer lo mejor para que tengan felicidad.

El musulmán debe entender que mantener los lazos de familia es una obligación y no es simplemente un acto meritorio. En el Corán, Dios reconoce a los que…

“…no rompen los lazos familiares que Dios ordenó respetar, temen a su Señor y Su terrible castigo”. (Corán 13:21)

El Profeta dijo:

“Aquel que corta los lazos de familia no entrará al Paraíso”.

El Islam ha enfatizado cada tipo de lazo familiar posible. Ha brindado guía mostrando la importancia de los lazos con los padres, los hijos, las esposas, y otros familiares. Exhorta a todos los musulmanes a cumplir con estos lazos para recibir a cambio el placer divino. Además (aunque no está completamente enfatizado en esta corta ponencia), ha brindado leyes y regulaciones estrictas que permiten que un individuo se dé cuenta de la mejor manera de mantener los lazos apropiados con todos sus amigos y parientes.


Texto tomado de: www.islamreligion.com

sábado, 18 de mayo de 2013

La naturaleza cohesiva de la familia (parte 3 de 4): Los derechos mutuos de los cónyuges


Ambos esposos, en general, fallan en alguna medida al cumplir con sus obligaciones hacia el otro. Por lo tanto, antes de criticar al otro o ser duro con él o ella por alguna falla, la persona debe analizarse a sí misma y darse cuenta de lo que está haciendo mal.

Al mismo tiempo, sin embargo, la Ley Islámica ha establecido claramente algunos derechos y responsabilidades para que ambas partes en el matrimonio sepan exactamente qué se espera de ellos y qué deben realizar para ser un cónyuge apropiado. Así, por ejemplo, Dios dice:

“…Ellas tienen tanto el derecho al buen trato como la obligación de tratar bien a sus maridos…”. (Corán 2:228)

En resumen, los derechos de la esposa o las obligaciones del esposo incluyen, entre otras cosas, lo siguiente:

1.      Recibir su dote correspondiente. Dios dice:

“Dad a vuestras mujeres su dote con buena predisposición”. (Corán 4:4)

2.      Ser mantenida financieramente por el esposo. Dios dice:

“Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la preferencia que Dios ha tenido con ellos, y deben mantenerlas con sus bienes…”. (Corán 4:34)

Además, en un hadiz registrado por al-Bujari y Muslim, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios desciendan sobre él, le dijo a Hind bint Utbah, cuando ella reclamaba porque su esposo (Abu Sufyan) era muy avaro y no la mantenía, y ella preguntó si podía tomar algo de su dinero sin que él lo supiera:

 “Toma lo que sea suficiente para ti y tu hijo, según lo que se acostumbra”.

3.      Ser tratada de manera amable y apropiada. Dios dice:

“…Tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Dios haya decretado, a pesar de esto, un bien para vosotros”. (Corán 4:19)

4.      El derecho a las relaciones sexuales. En el Sahih de Ibn Hibban se encuentra la siguiente narración:

La esposa de Uzman ibn Madh’un protestaba ante el Mensajero de Dios porque su esposo no tenía necesidad de mujeres. Durante el día ayunaba, y durante la noche oraba. El Profeta le preguntó: “¿No soy el mejor ejemplo para que tú sigas?” Él respondió: “Ciertamente, que mi padre y mi madre sean pagados como rescate por ti”. El Mensajero de Dios entonces le dijo: “En cuanto a ti, tú oras durante la noche y ayunas durante el día. Ciertamente, tu esposa tiene derechos sobre ti. Y tu cuerpo tiene derechos. Entonces, ora y duerme, ayuna y rompe tu ayuno”.

5.      Tener el derecho a la “privacidad”. Observe el siguiente hadiz del Profeta:

“¿Hay algún hombre entre ustedes que se acerque a su esposa, cierre la puerta detrás y luego se cubran durante el acto, beneficiándose de que Dios los protegió de los ojos de la gente?” Ellos dijeron: “Sí”. Él dijo: “Luego se sienta (con otros) después de lo sucedido y dice: “Hice ésto y aquello”. Ellos permanecieron en silencio. Luego él se dirigió a las mujeres y preguntó: “¿Alguna de ustedes habla de tales cosas?” Ellas también permanecieron en silencio. Entonces se acercó a los pies del Profeta una muchacha joven para que él pudiera verla y escucharla, y dijo: “Oh, Mensajero de Dios, ellos (los hombres) ciertamente hablan sobre esto, y ellas (las mujeres) también”. Él dijo: “¿Sabes a lo que se asemejan? A una demonio hembra que encuentra a un demonio en la calle y satisfacen sus deseos mientras la gente los mira”.

6.      El derecho a que se le enseñe o a aprender su religión.

Por otro lado, los derechos del esposo o las responsabilidades de la mujer incluyen:

1.    Ser la cabeza del hogar. Dios dice:

“Los hombres están a cargo de las mujeres debido a la preferencia que Dios ha tenido con ellos, y deben mantenerlas con sus bienes. Las mujeres piadosas obedecen a Dios y a sus maridos, y cuidan en ausencia de ellos [su honor y sus bienes] encomendándose a Dios…”. (Corán 4:34)

Aunque por lo general ésto está establecido como un derecho del esposo, es en realidad una pesada responsabilidad para él, ya que significa que él tiene la responsabilidad de guiar a su familia y llevarla por el buen camino.

2.    El derecho a ser obedecido. Éste se relaciona con el primer derecho. Una persona no puede ser líder si no tiene autoridad.

3.    Que su esposa responda ante sus necesidades sexuales.

4.    Que la esposa no permita que nadie entre en su casa, salvo con su autorización. En un hadiz registrado por al-Bujari y Muslim, el Mensajero de Dios dijo:

“No permitan que nadie entre en su casa salvo con la autorización”.

Si el esposo y la esposa entran al matrimonio con la correcta intención de complacer a Dios y complacerse mutuamente, reconociendo sus roles y responsabilidades en el matrimonio y tratándose con el comportamiento adecuado según la Ley Islámica, por la voluntad de Dios, su unión será una unión bendecida que se extenderá de esta vida al Más Allá.

Habiendo dicho lo anterior sobre el matrimonio, el Islam, sin embargo, también es una religión práctica. Considera todos los posibles escenarios comunes. Es posible que un hombre y una mujer se unan con buenas intenciones, pero sus personalidades y preferencias no coincidan con las del otro. Hay algunas veces en las que un buen matrimonio no puede lograrse, y los cónyuges entran en un estado de sufrimiento e incompatibilidad. Ante tales circunstancias, la Ley Islámica permite un final del matrimonio y del sufrimiento. El objetivo es permanecer juntos de manera amigable o separarse en buenos términos. Así, por ejemplo, Dios dice:

“Y si expresáis la voluntad de divorcio a vuestras esposas y éstas cumplen con el plazo de espera, reconciliaos con ellas en buenos términos o dejadlas de buena forma…”. (Corán 2:231)

Dios también dice:

“Cuando estén por finalizar su período de espera, reconciliaos con ellas en buenos términos o bien divorciadlas de buena manera…”. (Corán 65:2)

Obviamente, el divorcio no es un objetivo deseado ni una luz para este asunto. En un mundo perfecto, todas las parejas casadas deben ser felices. Así, la opción del divorcio concuerda con el objetivo general de la preservación de la familia –no es simplemente la cantidad lo que se desea, como que todos los matrimonios permanezcan intactos, sino la calidad–.


Texto tomado de: www.islamreligion.com


miércoles, 15 de mayo de 2013

La naturaleza cohesiva de la familia (parte 2 de 4): El rol de los cónyuges


Los cónyuges

El matrimonio es una institución muy importante en el Islam, el Corán muestra que existe un vínculo claro entre los hombres y las mujeres. En numerosos lugares en el Corán, Dios le recuerda a los seres humanos que ellos provienen del mismo ser humano original. Es por medio de este vínculo que están interconectados, y a través de estos vínculos se establecen algunos de sus derechos, de unos y otros. Dios dice al comienzo del Capítulo 4, titulado "La Mujer":

“¡Oh, humanos! Temed a vuestro Señor Quien os ha creado a partir de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Dios, en Cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. Por cierto que Dios os observa”. (Corán 4:1)

Sin embargo, más allá del origen que los dos sexos comparten, Dios señala que el amor y el afecto que Él ha creado en los corazones de los esposos es uno de Sus grandes signos, que actúa como augurio para las personas de entendimiento. En otras palabras, tales personas pueden mirar a este aspecto de la creación y recordar la grandeza del trabajo y poder de Dios, la perfección de Su creación y la magnífica piedad que Dios colocó en este mundo. Dios dice:

“Y entre Sus signos está haber creado cónyuges de entre vosotros para que encontréis sosiego, y dispuso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en ello hay signos para quienes reflexionan”. (Corán 30:21)

Dios también dice:

“Él es Quien os creó a partir de un solo ser [Adán], y del cual hizo surgir a su esposa [Eva] para que encontrase en ella sosiego…”. (Corán 7:189)

Así, según el Corán, las relaciones entre un hombre y su esposa deben tener un amor, piedad y entendimiento mutuo. Dios también ordena que los hombres traten a las esposas amablemente en el versículo:

“…Tratad bien a vuestras mujeres en la convivencia. Y si algo de ellas os disgusta, es posible que Dios haya decretado, a pesar de esto, un bien para vosotros”. (Corán 4:19)

Deben mencionarse unas pocas palabras sobre el propósito del matrimonio en el Islam. Esto es necesario porque muchas veces las personas entran al matrimonio o desean desposarse sin tener en cuenta los roles y propósito del matrimonio en sí mismo. No se dan cuenta de las responsabilidades que caerán sobre sus hombros al contraer matrimonio. Sin embargo, si conocen los propósitos del matrimonio y sus responsabilidades son entendidas desde el comienzo, una vez más, las probabilidades de que el matrimonio sea exitoso serán mayores. La persona sabrá lo que se espera de ella, respetando sus responsabilidades, obligaciones y derechos.

Obviamente, el propósito del matrimonio no es simplemente la “diversión” o la descarga de “impulsos animales”. Hay mucho más que eso en el matrimonio. Algunos de los objetivos detrás del matrimonio incluyen: procrear, experimentar el placer físico permitido, alcanzar la plenitud de la madurez, la asistencia mutua para construir una vida estable en este mundo, lograr numerosos beneficios fisiológicos y psicológicos, formar la piedra angular de una sociedad moral, criar a la próxima generación en un marco propicio para el crecimiento moral y espiritual, y unir a las personas y a las familias.

Los derechos del esposo y de la esposa

Para que un matrimonio funcione mejor, cada cónyuge debe entender bien sus derechos, responsabilidades, roles y obligaciones. Por esta razón, la Ley Islámica ha establecido claramente los derechos y responsabilidades de la esposa y del esposo musulmán. Al mismo tiempo, no obstante, cada persona casada debe darse cuenta de que su cónyuge es, antes que nada, otro musulmán, es un hermano/hermana en el Islam. Por lo tanto, todos los derechos del musulmán por la hermandad del Islam también le corresponden al cónyuge. Hay libros sobre el comportamiento del musulmán, la hermandad, el amor y la lealtad entre los musulmanes, y todos los principios se aplican a la persona casada, ya que su esposa es parte de esa hermandad y comunidad Islámica. Además, el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios desciendan sobre él, también enfatizó este punto al decir:

“Ninguno de nosotros completa su fe hasta que ame para su hermano lo que ama para sí mismo”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

Sin embargo, el cónyuge posee incluso más derechos debido al gran e importante pacto que se ha contraído entre ellos.

Por lo tanto, al discutir los derechos de los esposos y las esposas, este asunto no debe ser tratado de manera fría o legal. La relación entre el esposo y la esposa debe ser mucho más que un asunto de derechos establecidos por la ley que cada uno debe respetar. Por el contrario, debe ser una relación de amor, apoyo y entendimiento mutuo. Cada cónyuge debe considerar las necesidades y capacidades del otro cónyuge. Ellos deben intentar hacerse feliz uno al otro, incluso si alguna vez deben dar el brazo a torcer, y no simplemente estarse asegurando de que están recibiendo todo lo que les corresponde en el matrimonio. Es más,  muchas veces sucede que ninguno de los cónyuges cumple completamente con los derechos del otro ni lo hace completamente feliz. Por lo tanto, ambos deben darse cuenta y aceptar sus falencias.

El Profeta aconsejó a los esposos que deben tratar a sus esposas del mejor modo posible -quizás debido a su autoridad o fuerza física-. El Profeta dijo:

“El mejor de ustedes es el que es mejor con su familia (esposa) y yo soy el mejor de ustedes con mi familia”. (Al-Tirmidhi e Ibn Mayah)





Texto tomado de: www.islamreligion.com

lunes, 13 de mayo de 2013

La naturaleza cohesiva de la familia (parte 1 de 4): Introducción


Dios dice en el Corán, en un pasaje que el Profeta, que la paz y las bendiciones de Dios desciendan sobre él, solía repetir a menudo cuando comenzaba sus discursos:

“¡Oh, humanos! Temed a vuestro Señor Quien os ha creado a partir de un solo ser, del que creó a su cónyuge e hizo descender de ambos muchos hombres y mujeres. Temed a Dios, en Cuyo nombre os reclamáis vuestros derechos, y respetad los lazos de parentesco. Por cierto que Dios os observa”. (Corán 4:1)

La familia es el núcleo de la sociedad como un todo. Si la familia se forma sobre una base sólida, es más probable que la sociedad toda se encuentre en buen estado. Así, en general, los mensajeros de Dios, el primer ejemplo para los humanos, cumplieron con la institución del matrimonio y la familia. Dios afirmó:

“Hemos enviado a otros Mensajeros antes de ti, y les concedimos esposas e hijos…”. (Corán 13:38)

El Profeta Muhammad también estableció en matrimonio como su modo de vida, diciendo:

“Por Dios, soy quien más teme a Dios de todos ustedes, y soy el que mejor lo conoce; sin embargo, ayuno y rompo mi ayuno, oro [durante la noche] y duermo, y desposo mujeres. Quien se aleje de mi Sunnah no es de los míos”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

Sin dudas, el Islam pone gran énfasis en las relaciones familiares y la cohesión. Los expertos de la Ley Islámica han señalado que cuando uno estudia las leyes que se encuentran en el Islam y lo que parece ser la sabiduría detrás de ellas, descubre que han sido puestas para establecer, proteger, reforzar y perpetuar las necesidades específicas de la vida. Las necesidades específicas, según la perspectiva de la Ley Islámica, son:

(1)  la religión,

(2)  la vida,

(3)  los lazos y relaciones familiares,

(4)  la salud mental, y

(5)  la riqueza y la propiedad.

Entonces, por ejemplo, uno necesita reflexionar sobre las severas leyes relacionadas con la preservación de la santidad de la familia para entender el gran énfasis que el Islam le otorga a esta. En el “moderno Occidente” en la actualidad, por ejemplo, el adulterio y otros actos que golpean las bases de la familia tienen amplia tolerancia social. En el Islam la situación es muy diferente. El Islam exhorta a todos los miembros de la familia a tratarse bien los unos a los otros, evitando los actos promiscuos que son malignos en sí mismos y dañinos para cualquier matrimonio. Por ejemplo, Dios dice:

“Apartaos de todo lo que os lleve a la fornicación, pues esto es una inmoralidad y conduce al mal”. (Corán 17:32)

Sin embargo, estas exhortaciones no son simplemente palabras vacías. Por el contrario, ellas están sustentadas por la fuerza de la ley para algunos de los actos más atroces que no pueden pasarse por alto. Así, Dios ordena:

“A la fornicadora y al fornicador aplicadles, a cada uno de ellos, cien azotes. Si verdaderamente creéis en Dios y en el Día del Juicio no permitáis que la compasión que podáis sentir por ellos os impida aplicar la pena establecida por Dios; y que un grupo de creyentes sea testigo cuando se les castigue”. (Corán 24:2)

No se permite la compasión para desautorizar a lo que debe ser realizado porque, al final, esa compasión -y la compasión es algo que mueve a alguien para hacer el bien a los demás- llevará a resultados dañinos. De hecho, el Islam va mucho más allá de la protección de la santidad de la familia: aquellos que acusan falsamente a una mujer casta de adultero o fornicación también reciben castigos severos. Dios dice:

“Y a quienes difamen a mujeres decentes [acusándolas de fornicadoras o adúlteras] y no presenten cuatro testigos de ello, aplicadles ochenta azotes y nunca más aceptéis su testimonio. Ellos son los descarriados”. (Corán 24:4)

En particular, Dios ofrece guía a la humanidad con respecto al comportamiento con todos los miembros de la familia. Por un asunto de brevedad, este artículo corto nos dará una visión del comportamiento apropiado del musulmán hacia los demás miembros de su familia, incluyendo a los padres, hijos, esposos y otros familiares.
Los padres

Dios ha exigido que los musulmanes traten a sus padres del mejor modo posible. Los musulmanes deben ser personas agradecidas, deben estar agradecidos con Dios y con todos los que les hacen bien. Después de Dios, quizás no haya nadie que merezca la gratitud de una persona más que los padres. Por eso, numerosos versículos del Corán se refieren al trato hacia los padres. De hecho, en más de una ocasión, Dios ha relacionado el buen trato hacia los padres con el mandamiento de Su adoración. Note, por ejemplo, el siguiente versículo del Corán:

“Adorad a Dios y no Le asociéis nada. Haced el bien a vuestros padres, a los parientes, a los huérfanos, a los pobres, a los vecinos parientes y no parientes, al compañero, al viajero insolvente y a aquellos que posee vuestra diestra. Dios no ama al arrogante jactancioso”. (Corán 4:36)

Dios también dice:

“Diles: Venid que os informaré lo que vuestro Señor os ha prohibido: No debéis asociarle nada y haced el bien a vuestros padres…”. (Corán 6:151)

“Tu Señor ha ordenado que no adoréis sino a Él y que seáis benévolos con vuestros padres. Si uno de ellos o ambos llegan a la vejez, no seáis insolentes con ellos y ni siquiera les digáis: ¡Uf! Y háblales con dulzura y respeto. Trátales con humildad y clemencia, y ruega: ¡Oh, Señor mío! Ten misericordia de ellos como ellos la tuvieron conmigo cuando me educaron siendo pequeño. Vuestro Señor es Quien mejor conoce lo que hay en vuestros corazones. Si sois piadosos [no temáis por las faltas cometidas], puesto que Él es Absolvedor con quienes se arrepienten”. (Corán 17:23-25)

“Y cuando concertamos el pacto con los Hijos de Israel [y les dijimos:] No adoréis sino a Dios, sed benévolos con vuestros padres y parientes, con los huérfanos y los pobres, hablad cortésmente, haced la oración prescrita y pagad el Zakát…”. (Corán 2:83)

El Profeta también enfatizó el buen trato hacia los padres, colocándolo después de la oración en su momento apropiado como una acción de las más amadas por Dios: Se le preguntó al Profeta:

“¿Cuál es la acción más amada por Dios?” Él respondió: “La oración en su momento apropiado”. Se le preguntó: “Luego, ¿qué acción?” Él respondió: “Ser obediente hacia tus padres...”. (Sahih Al-Bujari, Sahih Muslim)

Dios les recuerda a los creyentes que sus padres, especialmente la madre, atravesaron muchas dificultades y se esforzaron para criar a sus hijos, y por eso merecen amor, respeto y gratitud como recompensa. Dios dice:

“Y [recuerda] cuando Luqmán exhortó a su hijo diciéndole: ¡Oh, hijito! No Le atribuyas a Dios copartícipes [en la adoración], pues la idolatría es una enorme injusticia. Le hemos ordenado al hombre hacer el bien a sus padres. Su madre le lleva [en el vientre] soportando molestia tras molestia, y su destete es a los dos años. Sed agradecidos conmigo y con vuestros padres; y sabed que ante Mí compareceréis”. (Corán 31:13-14)

“Y por cierto que ordenamos al hombre hacer el bien a sus padres. [Y debe saber que] Su madre lo ha llevado [en el vientre] con esfuerzo y le ha dado a luz con dolor, y que el período del embarazo y la lactancia dura treinta meses. Que cuando alcance la madurez, al llegar a los cuarenta años, diga: ¡Oh, Señor mío! Haz que sepa agradecerte los favores que nos has concedido, tanto a mí como a mis padres, y que pueda realizar obras buenas que Te complazcan, y concédeme una descendencia [creyente y] bondadosa. En verdad me arrepiento [de mis pecados] y me someto a Ti”. (Corán 46:15)

Así, en particular, la madre merece la mayor de las atenciones y cercanía de sus hijos. Se le preguntó en una ocasión al Profeta lo siguiente:

“¿Quién de entre estas personas tiene más derecho a recibir mi buena compañía?” El Profeta respondió: “Tu madre”. El hombre preguntó: “¿Y luego quién?”. El Profeta respondió nuevamente: “Tu madre”. El hombre preguntó nuevamente: “¿Y luego quién?”. Profeta respondió una vez más: “Tu madre”. El hombre preguntó una vez más: “¿Y luego quién?”. Esta vez el Profeta dijo: “Tu padre”. (Sahih Muslim)


Texto tomado de: www.islamreligion.com

lunes, 6 de mayo de 2013

Los Placeres del Paraíso (parte 2 de 2)


La eternidad en el Más Allá

Los placeres de este mundo son transitorios, mientras que las alegrías del más allá son eternas. En esta vida, cuando una persona disfruta de algo, es sólo por un corto periodo de tiempo antes de que se aburra de ella y proceda a la búsqueda de algo distinto, o tal vez no sienta ya la necesidad de ella por completo. En cuanto a los placeres del Paraíso, las personas nunca se sentirán aburridos, sino que por el contrario, su bondad se incrementará cada vez que se dediquen a ello.

Además, la vida de este mundo es muy corta. Los seres humanos sólo viven por un corto tiempo. Dios dice en el Corán.

“El goce de la vida mundanal es corto, en cambio la otra vida es mejor para los piadosos y no serán tratados injustamente en lo más mínimo.” (Corán 4:77)

Mientras que en el Paraíso, la gente vivirá para siempre. Dios dice:

“…sus frutos no se agotarán jamás y su sombra será eterna…” (Corán 13:35)

“[Sabed que] Lo que vosotros tenéis es temporario y lo que Dios tiene es perdurable…” (Corán 16:96)

“Y por cierto que éste es Nuestro sustento [con el que os agraciaremos], y no se agotará jamás” (Corán 38:54)
Deleites Superiores

Los placeres de la gente del Paraíso, como vestimentas, alimentos, bebidas, joyas y palacios, serán muy superiores a sus contrapartes en este mundo. De hecho, no hay lugar para la comparación, ya que incluso el más pequeño espacio en el Paraíso es mejor que este mundo y todo lo que  hay en él. El Profeta Muhammad, que Dios lo alabe, dijo:

“El espacio que ocupa un lazo en el Paraíso es superior a todo lo que ilumina el sol” (Mishkaat al-Masaabih 3/85, no. 5615)
Libre de toda Impureza

El Paraíso está libre de todas las impurezas de este mundo. Comer y beber en esta vida se traduce en la necesidad de excreción y sus asociados olores desagradables. Si una persona bebe vino en este mundo, pierde su conciencia. Las mujeres en este mundo menstrúan y dan a luz, lo que es fuente de dolor e incomodidad. El Paraíso está libre de todas estas molestias: su gente no orina, ni defeca, ni escupen o sufren catarro. El vino del Paraíso, como se describe por su Creador, es el siguiente:

“…será blanco y delicioso para quienes lo beban, y no les provocará jaqueca ni embriaguez.” (Corán 37:46-47)

El agua del Paraíso no se corrompe, y su leche nunca cambia de sabor:

“...hay ríos de agua cuyas propiedades son inalterables, ríos de leche que siempre tendrá buen sabor...” (Corán 47:15)

La mujer del Paraíso es pura y libre de menstruación, hemorragia postparto y otras impurezas, y todos estarán libres de orín y heces. Dios dice:

“...tendrán esposas puras, y morarán allí eternamente” (Corán 2:25)

El profeta respondió a una persona cuando se le pregunto cómo los habitantes del Paraíso harán sus necesidades fisiológicas:

“Ellos excretarán a través de la transpiración, que tendrá la fragancia del almizcle…” (ibn Hibbaan)

Lo que hemos mencionado ha sido una simple comparación con el fin de comprender la naturaleza del Paraíso, pero como dijo Dios de sus placeres, son verdaderamente ocultos.

“Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.” (Corán, 32:17)
El Paraíso: No hay nada que se le compare

Los placeres del Paraíso superan la imaginación y desafían toda descripción. Son como nada conocido a la gente de este mundo, no importa lo avanzado que puede llegar a ser, lo que sea no se compara con las alegrías del más allá. Como se menciona en varios informes, no hay nada como el Paraíso:

“Sus fuentes de luminosidad, plantas aromáticas, espaciosos palacios, ríos fluyentes, frutas frescas, hermosos cónyuges, abundantes vestimentas, con eterno placer, en hermosas construcciones…”. (Ibn Maayah, Ibn Hibbaan)

Uno de sus compañeros le preguntó al Profeta acerca de los edificios del Paraíso y él respondió con una maravillosa descripción:

“Ladrillos de oro y plata, mezcla de almizcle, perlas y zafiros, y pisos de azafrán. Quien ingrese tendrá felicidad eterna y no conocerá la miseria, vivirá allí eternamente y ya no morirá. Sus vestimentas jamás se desgastarán…” (Ahmad, at-Tirmidhi, ad-Daarimi)

Dios dijo:

“Y cuando contemples el Paraíso, sólo encontrarás delicias y un gran reino” (Corán 76:20)

Lo que Dios nos ha mantenido oculto sobre los placeres del Paraíso está más allá de nuestra capacidad de comprender. El Profeta narró que Dios dijo:

“He preparado para mis siervos lo que ningún ojo vio, ningún oído oyó, ni la mente puede imaginar.” Si quieres comprender esto recita (el versículo Coránico):

“Nadie sabe la alegría que le espera [a los piadosos] como recompensa por lo que hicieron.” (Corán 32:17)

En otra narración:

“No te preocupes por lo que tu Señor te ha descrito; lo que no te ha descrito es todavía más maravilloso…” (Sahih Muslim)

En otros artículos, trataremos de mencionar algunos de los detalles específicos del Paraíso, tal como fueron descritos por Dios y Su último Profeta.





Texto tomado de: www.islamreligion.com

Los Placeres del Paraíso (parte 1 de 2)


La realidad del Paraíso es algo que la gente nunca será capaz de entender hasta que realmente entre en él, pero Dios nos ha permitido  vislumbrar algo de él a través del Corán. Él lo ha descrito como un lugar esencialmente diferente a la vida de este mundo, tanto en la propia naturaleza y el propósito de la vida, así como los tipos de placeres que la gente disfrutará en él. El Corán habla sobre el Paraíso, que Dios ofrece a los creyentes, describe sus grandes bendiciones y proclama su belleza. Se informa a la gente que el Paraíso es una de las dos formas de vida preparadas para el mundo del más allá, y que cada cosa buena será en el Paraíso acorde a un grado que supera nuestra actual capacidad de imaginar. También muestra que el paraíso es un lugar donde todas las bendiciones tienen una naturaleza perfecta y donde la gente recibirá todo lo que sus corazones anhelen, y que sus habitantes jamás experimentarán miseria, necesidad, ansiedad, tristeza, dolor o pesar. Cada tipo de belleza y bendición existe en el Paraíso y se revela con una perfección nunca antes vista o conocida. Dios ha preparado tales bendiciones como regalo y recompensa, y esto sólo se ofrecerá a las personas con quienes Él se complace.

Pero, ¿cuál es la naturaleza de estos placeres en el Paraíso, y cómo se distinguen de los placeres de este mundo? Trataremos de destacar algunas de estas diferencias.
Deleite puro, sin dolor ni sufrimiento

Si bien la gente en este mundo experimenta placer, también se enfrenta a mucho esfuerzo y sufrimiento. Si uno  analiza la vida, se dará cuenta que la cantidad de dificultades a las que se enfrenta es mucho mayor que la facilidad y la comodidad. En cuanto a la vida del más allá, no habrá dificultades ni sufrimientos, y la gente vivirá en ella en puro gozo y alegría. Todas las causas de tristeza, dolor y sufrimiento que se experimentan en esta vida estarán ausentes en el más allá. Echemos un vistazo a algunas de esas causas.
Riquezas

Cuando se piensa en el éxito en esta vida, se suele evocar la imagen de  grandes casas, joyas, ropas, vehículos costosos, es decir que la estabilidad financiera se ve como la clave para una vida feliz. Para la mayoría de las personas, el éxito está inseparablemente relacionado a la riqueza, a pesar de que esta es la más alejada de las verdades. ¿Cuántas veces hemos visto a personas adineradas con vidas miserables, que incluso llegan a cometer suicidio? La riqueza es algo que los seres humanos en su propia naturaleza desean a cualquier costo, y este deseo ha sido creado con un sabio objetivo. Cuando este deseo no es satisfecho, causa cierto grado de dolor y decepción en la persona. Por esta razón, Dios ha prometido a los habitantes de Paraíso que tendrán todo lo que se imaginan en cuanto a riquezas y pertenencias se refiere, tanto para los que son pobres, sufriendo hambre y sed, así como para los adinerados, pero que desean aún más. Dios nos da una idea de esto cuando dice:

“…habrá allí todo lo que deseen, se deleitarán sus miradas [al contemplar la recompensa] y en él estarán eternamente” (Corán 43:71)

“Comed y bebed tranquilos por el bien que hicisteis en los días pasados” (Corán 69:24)

“Ellos alcanzarán los Jardines del Edén por donde corren los ríos. Serán engalanados allí con brazaletes de oro, vestidos con prendas verdes de seda y brocado, y estarán recostados sobre sofás. ¡Qué placentera recompensa y qué bello lugar de descanso!” (Corán 18:31)
Enfermedades y muerte

Otra causa de dolor y sufrimiento en esta vida es la enfermedad o la muerte de un ser querido, algo que no existe en el Paraíso. Nadie sufrirá enfermedad o dolor en el Paraíso. El Profeta Muhammad, que Dios lo alabe, dice sobre los habitantes del Paraíso:

“Nunca estarán enfermos, no tendrán mucosidades ni salivaciones.” (Sahih Al-Bujari)

Nadie morirá en el Paraíso. Todos vivirán eternamente disfrutando de sus placeres. El Profeta Muhammad dijo que un portavoz dirá cuando la gente ingrese en el Paraíso:

“Siempre estarán sanos y no enfermarán, vivirán por siempre y ya no experimentarán la muerte, serán por siempre jóvenes y ya no envejecerán, disfrutarán y ya no sentirán pesar alguno.” (Sahih Muslim)
Relaciones Sociales

En cuanto a los que sentían remordimiento debido a una fisura en las relaciones personales, la gente del Paraíso nunca escuchará comentarios o palabras hirientes en el Paraíso. Sólo escucharán buenas palabras de paz. Dios dice:

“Allí no oirán banalidades ni [palabras que encierren] pecado, sólo oirán palabras buenas y saludos de paz.” (Corán 56:25-26)

No habrá enemistad entre las personas, ni malos sentimientos:

“Purificaremos sus corazones del rencor que hubiere habido entre ellos.” (Corán 7:43)

El profeta dijo:

“No habrá odio ni resentimiento, sus corazones serán como uno solo, glorificando a su Señor mañana y tarde.” (Sahih Al-Bujari)

Las personas tendrán la mejor compañía en el más allá, que son también las mejores personas en este mundo:

“Quienes obedezcan a Dios y al Mensajero estarán con quienes Dios ha agraciado: los Profetas, los veraces, los mártires y los justos. ¡Qué excelentes compañeros!” (Corán 4:69)

El corazón de la gente del Paraíso será puro, sus palabras serán buenas, sus acciones justas. No habrá palabras hirientes, molestas, ofensivas o provocativas. Si analizáramos las causas de angustia en esta vida, encontraríamos que estarán ausentes en el Paraíso.





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¿Se puede justificar el quitar una vida?


La religión del Islam incluye un conjunto básico de normas diseñadas para proteger los derechos y las libertades de los individuos y las comunidades. Es una doctrina que se preocupa por el respeto, la tolerancia, la justicia y la igualdad. Los conceptos islámicos de libertad y derechos humanos, están incorporados en y garantizados por la Sharía (Ley Islámica). El Islam establece un marco legal e incorpora un código de ética, diseñado para proteger los derechos del individuo, incluyendo su derecho a vivir en una comunidad segura.

El Profeta Muhammad dijo: “Todo aquel que despierta (por la mañana) sintiendo que está seguro en su comunidad, libre de dolencias y enfermedades en su cuerpo, y que tiene suficiente provisión para un solo día, es como si fuera el dueño del mundo entero”.

La Sharía tiene como objetivo preservar cinco derechos básicos: el derecho a practicar la religión, la protección de la vida, la salvaguarda de la mente o el intelecto, la preservación del honor y la familia, y la inviolabilidad de la riqueza y la propiedad. Es una base moral y ética en la que los derechos individuales son respetados, pero no se les permite eclipsar a los derechos de la comunidad.

La ley islámica contiene principios amplios y normas generales que toman en consideración las circunstancias cambiantes de la sociedad, así como la constancia y permanencia de la naturaleza humana. Mientras que la Sharía combina estabilidad, flexibilidad y firmeza, ha sentado castigos inmutables para ciertos crímenes, que no son afectados por las condiciones y circunstancias cambiantes. Uno de estos castigos es la pena de muerte.

Solo hay dos categorías de crímenes a las que se puede aplicar la pena de muerte bajo la ley de la Sharía. Una es el asesinato, y la otra abarca los crímenes contra la comunidad (a veces conocidos como difundir la corrupción). Uno de los principios centrales del Islam es que una comunidad unida y segura es absolutamente fundamental. Los crímenes que amenazan a la comunidad incluyen traición, apostasía (cuando uno sale de la religión del Islam y se vuelve activamente en contra de ella), piratería, violación, adulterio, hechicería y práctica de la actividad homosexual.

“Ordené… ‘Quien mata a una persona sin que ésta haya cometido un crimen o sembrado la corrupción en la Tierra, es como si matase a toda la humanidad. Pero quien salva una vida es como si salvase a toda la humanidad”. (Corán 5:32)

Uno de los pecados más graves es tomar intencionalmente una vida. Cuando al Profeta Muhammad, que la misericordia y las bendiciones de Dios sean con él, se le preguntó cuáles eran los peores pecados, dijo: “Asociar a otros con Dios, desobedecer a los padres de uno, asesinar y dar falso testimonio”. Dios dice:

“Quien asesine a un creyente con premeditación será condenado a permanecer eternamente en el Infierno, además caerá en la ira de Dios, y recibirá Su maldición y un castigo terrible”. (Corán 4:93)

Es importante entender que el Islam no permite tomarse la justicia por mano propia. Una persona acusada de un crimen debe ser juzgada apropiadamente en una corte legal islámica antes de que se le imponga cualquier castigo. En el caso de la pena de muerte, la severidad de la pena requiere que se cumplan los estándares de evidencia más estrictos antes de que se dicte una sentencia.

Hay tres categorías de castigo en la Sharía. Castigos Hadd, por delitos contra la comunidad, son aquellos que están prescritos divinamente en el Corán o en las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad. No pueden ser cambiados. Estos castigos solo pueden ser impuestos por un gobernante musulmán o su representante. No se permite que musulmanes individuales lleven a cabo castigos Hadd (que en ocasiones incluyen la pena de muerte), debido al caos y la tribulación que esto ocasionaría en la comunidad.

La segunda forma de castigo, específicamente para el asesinato o el asalto agravado, se denomina Qisas. Siempre que una persona le cause daño físico o la muerte a otra, la víctima o la familia del difunto tiene el derecho a la retaliación. Un aspecto único del Qisas es que la familia de la víctima tiene como opciones insistir en el castigo, aceptar una indemnización monetaria, o perdonar al criminal, lo que incluso podría evitarle la pena de muerte. El Corán insta a familias y víctimas a perdonar y mostrar misericordia, incluso en las peores circunstancias.

“En [la aplicación de] la retribución legal está [la preservación de] la vida, ¡oh, dotados de intelecto!, para que alcancen la piedad”. (Corán 2:179)

Todos los demás crímenes caen en la tercera categoría, Tazir, que es el castigo discrecional decidido por la corte.

Dios descendió Su Libro de guía, el Corán; Él le ha dado el Islam a la humanidad, el mensaje final y la conclusión de todas las religiones. Envió al Profeta Muhammad, un hombre capaz de llevar a la humanidad hacia una nueva era de tolerancia, respeto y justicia. Las palabras del Corán y de las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad, contienen derechos y responsabilidades otorgadas por Dios a la humanidad. No están sujetos a los caprichos y deseos de los hombres y las mujeres, o a las lealtades cambiantes de gobiernos y corporaciones.

La ley islámica, la Sharía, la ley de Dios, está llena de justicia, misericordia y perdón; no se trata de tomar la vida humana innecesariamente.

“Envié a Mis Mensajeros con las pruebas evidentes e hice descender con ellos el Libro y la balanza de la justicia para que la gente establezca la equidad”. (Corán 57:25)

“¡Oh, creyentes! Sean responsablemente equitativos cuando den testimonio por Dios”. (Corán 4:135)

Incluso en las raras oportunidades en las que se invoca la pena de muerte, se pide que esta se aplique bajo condiciones humanas, y mantiene la promesa del perdón y el Paraíso eterno. El Profeta Muhammad dijo: “Júrame lealtad de que no adorarás a nada además de Dios, que no robarás y no tendrás relaciones sexuales ilegales”. Entonces (el Profeta) recitó el Corán y agregó: “Y quien de ustedes cumpla con su promesa, su recompensa está con Dios. Todo aquel que cometa alguno de estos pecados y reciba por él el castigo legal, ello será considerado como una expiación de ese pecado. Quien cometa alguno de estos pecados y Dios lo cubra (en esta vida), le corresponde a Dios excusarlo o castigarlo”.

Posdata. Debe tenerse en cuenta que individuos, grupos y países han perpetrado crímenes en nombre del Islam y en nombre de la ley de la Sharía. Hombres, mujeres y niños han sido condenados a muerte sin el beneficio de los estándares de evidencia estricta que la Sharía exige y sin el sentido de justicia y perdón que son característicos de las enseñanzas del Corán y de las tradiciones auténticas del Profeta Muhammad.





Texto tomado de: www.islamreligion.com

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